Lo que dicen los manuales VS lo que vemos en la vida cotidiana
Una mirada realista y respetuosa para comprender a niños/as y adolescentes autistas
Ser autista no es solo cumplir criterios diagnósticos. Es una forma distinta —y completamente válida— de sentir el mundo, aprender, comunicarse y relacionarse.
Los manuales nos ayudan a identificar, sí… pero la vida cotidiana es mucho más rica, compleja y humana que cualquier lista de “síntomas”.
En este artículo te muestro cómo se vive el autismo en la infancia y la adolescencia:
✨ cómo se comunican,
✨ cómo juegan,
✨ cómo aprenden,
✨ cómo sienten,
✨ qué les cuesta,
✨ qué les ayuda,
✨ y cuál es el verdadero impacto del entorno en su bienestar.
Porque cuando entendemos qué hay detrás de cada comportamiento,
dejamos de interpretar “desobediencia”, “timidez” o “capricho”…
y empezamos a ver necesidades, seguridad, regulación y neurodesarrollo.
Acompañar no es cambiar quiénes son.
Acompañar es ajustar el entorno, respetar su forma de ser y ofrecer apoyos reales para que puedan florecer en su propio estilo.
Cómo se define el autismo en los manuales
Los manuales diagnósticos describen el autismo desde dos ejes:
1️⃣ Comunicación e interacción social
2️⃣ Conductas, intereses y patrones repetitivos
Estas descripciones ayudan a identificar, pero no explican la experiencia completa del neurodesarrollo autista.
¿Cómo se interpreta esto en la vida cotidiana?
En la práctica, estos criterios pueden verse como:
- Diferencias en cómo se comunican, se relacionan y comprenden el mundo social.
- Preferencias por rutinas, repetición, orden y predictibilidad.
- Respuestas intensas o inesperadas ante estímulos sensoriales.
Pero la vida diaria es mucho más amplia y compleja que esos dos ejes.
Comunicación: lo que aparece en el manual… y lo que vemos en el día a día
Los manuales hablan de: dificultades con la reciprocidad, el lenguaje no verbal y la comprensión social.
En la vida cotidiana podemos observar:
- Niños que no hablan, o que dicen palabras sueltas, o que usan ecolalias.
- Niños que hablan muchísimo, pero tienen dificultades para sostener conversaciones sociales.
- Una preferencia por la literalidad y por mensajes claros.
- Necesidad de más tiempo para procesar aquello que escuchan o quieren decir.
No existe una sola forma autista de comunicarse.
Relaciones sociales: lo que el manual menciona… y lo que realmente ocurre
El manual describe: dificultades para desarrollar y mantener relaciones.
Pero la realidad en la vida cotidiana es diversa:
- Algunos no están interesados en la interacción; otros si quieren amigos pero no saben cómo acercarse.
- Les cuesta leer señales sociales, tonos, bromas o dobles intenciones.
- Muchos niños y adolescentes, imitan, copian frases o conductas, o esconden sus intereses reales para encajar. Esto es masking: un esfuerzo enorme por parecer “como los demás”, que puede generar agotamiento, ansiedad, entre otros.
- Cuando encuentran un entorno seguro, las relaciones se vuelven más auténticas, cómodas y profundas.
La “dificultad social” suele ser un desajuste entre estilos comunicativos.
Intereses restringidos VS Intereses profundos
Lo clínico VS lo cotidiano
Lo que dice el manual:
Intereses restringidos, inusuales o de intensidad atípica.
Cómo se ve en la vida cotidiana:
- Pasiones profundas sobre temas específicos (trenes, maquillaje, animales, datos, videojuegos, moda, personajes, ciencia, música, famosos). En algunos casos pueden parecer “típicos”, sobre todo en niñas y adolescentes.
- No son fijos: pueden cambiar con el tiempo, igual que en cualquier niño, pero la diferencia es que la intensidad se mantiene.
- Puede aparecer infodumping: compartir muchísima información porque lo disfrutan o para conectar.
Estos intereses regulan, dan identidad, motivan el aprendizaje y son una vía real de conexión social.
Conductas repetitivas o formas de regularse y organizar el mundo
Lo que dice el manual:
Movimientos repetitivos, uso repetido de objetos o habla repetitiva.
Cómo se ve en la vida cotidiana:
- Aletear, saltar, balancearse, mover dedos o manos, jugar con el cabello, mover la pierna, repetir sonidos o frases. Algunos niños hacen stimming suave y otros muy visible; no todos cumplen este criterio, cada perfil es distinto.
- Alinear juguetes, ordenar por colores, tamaños o categorías: no es “obsesión”, es necesidad de orden y previsibilidad.
- Algunos niños y adolescentes se dan cuenta de que “los miran raro” y tratan de suprimirlo → esto aumenta la ansiedad y reduce la autorregulación.
El stimming permite regular emoción, atención, estrés y sensorialidad. No debe prohibirse; sólo se redirige la conducta si es riesgoso.
Alteraciones sensoriales. Un mundo que se siente diferente en cada sentido
Lo que dice el manual:
Hiper o hiporreactividad a estímulos sensoriales.
Cómo se ve en la vida cotidiana:
Los sistemas sensoriales incluyen:
👂 oído
👃 olfato
👅 gusto
👁 vista
✋ tacto
⚖️ vestibular (equilibrio)
💪 propioceptivo (presión, cuerpo)
💗 interoceptivo (hambre, sed, baño, dolor)
En la vida cotidiana, el perfil sensorial es más amplio y se organiza en distintos estilos, que pueden coexistir en un mismo niño según el sentido.
🔹 Existen 4 estilos sensoriales:
- Buscador: necesita más estímulo.
- Evitador: se abruma fácilmente y evita estímulos.
- Sensitivo: percibe todo con mucha intensidad, aunque no siempre evita.
- Registrador bajo: puede no notar estímulos.
🔹 Buscador sensorial (hiposensible)
Necesita más estímulo para regularse.
- Se mueve constantemente, salta, corre, se choca con objetos o paredes.
- Busca presión: abrazos fuertes, enrollarse en mantas, peso.
- Puede buscar ruidos fuertes, vibraciones o movimientos intensos.
- No es inquietud sin sentido: es autorregulación.
🔹 Evitador sensorial (hipersensible)
El estímulo llega demasiado fuerte.
- Se abruma con ruidos, multitudes, luces o movimiento.
- Rechaza ciertas texturas (etiquetas, costuras, telas).
- Puede evitar abrazos, contacto físico o lugares muy estimulantes.
- Necesita controlar el entorno para sentirse seguro.
🔹 Sensitivo (hipersensible)
Percibe todo con mucha intensidad, aunque no siempre evita.
- Se distrae fácilmente por sonidos, luces u olores.
- Se sobresalta con facilidad.
- Puede irritarse rápido ante estímulos pequeños.
- Vive el mundo “con el volumen muy alto”.
🔹 Registrador bajo (hiposensible)
El estímulo no se registra con claridad.
- Puede no notar hambre, sed, dolor o ganas de ir al baño.
- No responde cuando lo llaman.
- Busca estimulación sin darse cuenta (morder, tocar todo).
- Parece “desconectado”, pero su cerebro necesita más señal.
💡 Un niño puede ser buscador en movimiento, evitador de sonidos y registrador bajo de interocepción al mismo tiempo.
👉 No hay un solo perfil sensorial ni una sola forma de sentir el mundo. La sensibilidad sensorial no desaparece con la edad, pero se puede aprender a modular la respuesta con acompañamiento y adecuaciones ambientales para lograr vivir mejor.
¿Pero que pasa con esas características autistas que el manual no menciona?
Juego: uno de los lenguajes más importantes del neurodesarrollo
El manual no describe el juego… pero en la vida cotidiana es clave para entender cómo un niño autista se relaciona, aprende y se expresa.
Cómo se ve en la infancia:
- Algunos niños no desarrollan juego simbólico (hacer que la muñeca “coma”, simular historias) porque requieren primero construir habilidades previas: imaginación social, flexibilidad cognitiva, imitación, lenguaje y reciprocidad.
- Otros muestran juego simbólico avanzado, con historias profundas y creativas, pero más rígidas o basadas en sus intereses específicos.
- Puede haber preferencia por:
- ordenar objetos,
- repetir secuencias,
- manipular piezas,
- juegos sensoriales,
- juegos solitarios que regulan.
En la adolescencia:
- Pueden preferir actividades solitarias, digitales o temáticas.
- Cuando conectan con alguien que comparte intereses, el juego o la actividad se vuelve profundamente social.
No hay un único estilo de juego autista, pero siempre comunica algo: cómo aprenden, cómo regulan y cómo se sienten seguros.
Aprendizaje: perfiles diversos, necesidades reales
En la escuela, los niños autistas pueden presentar perfiles muy desiguales, y todos son válidos.
- Puede haber altas capacidades, razonamiento lógico avanzado o memoria excepcional.
- Puede haber discapacidad intelectual en distintos niveles.
- Puede haber dificultades específicas del aprendizaje (lectura, escritura, matemáticas).
- Muchos tienen un perfil “pico”: sobresalen en unas áreas y necesitan apoyo en otras.
Independientemente del perfil, suelen beneficiarse de:
- aprendizaje concreto sobre lo abstracto,
- explicaciones paso a paso,
- apoyos visuales,
- materiales multisensoriales,
- rutinas predecibles,
- intereses profundos como motor del aprendizaje.
La idea no es forzarlos a aprender “como todos”, sino enseñar de una forma que su cerebro entienda.
Autonomía y habilidades adaptativas
Las habilidades adaptativas incluyen: autocuidado, organización, independencia, resolución de problemas y participación en la vida diaria.
En la infancia o la adolescencia:
- Dificultades para vestirse, bañarse, cepillarse, ordenar juguetes o seguir rutinas sin supervisión.
- Necesidad de desglosar las tareas en pasos pequeños y concretos.
- Mayor tiempo para adquirir hábitos que otros niños logran más rápido.
- Retos en administrar su espacio, materiales, horarios y autocuidado emocional.
- Dificultad para planificar, anticipar necesidades o tomar decisiones prácticas.
- Mayor necesidad de acompañamiento para lograr independencia funcional.
No es falta de voluntad ni de crianza: la autonomía depende profundamente de las funciones ejecutivas, el procesamiento sensorial y la regulación emocional.
Regulación emocional y salud mental
La vida emocional de un niño o adolescente autista puede ser intensa, profunda y a veces difícil de expresar.
En el día a día podemos ver:
- Dificultad para identificar sensaciones internas (interocepción): “no sé si estoy molesto, cansado o ansioso”.
- Respuestas intensas ante cambios, errores o situaciones impredecibles.
- Colapsos (meltdowns) y bajones o desconexión (shutdowns) cuando la demanda supera la capacidad de regulación.
- Mayor riesgo de ansiedad, depresión, fobia escolar, sensibilidad al rechazo y agotamiento autista (burnout), especialmente en niños y adolescentes que hacen masking.
- Experiencias emocionales profundas, honestas y auténticas.
- Gran capacidad de empatía (hiperempatía) cuando se sienten seguros.
El objetivo no es controlar emociones, sino comprenderlas, anticiparlas y acompañarlas sin castigo ni juicio.
Funciones ejecutivas: el gran motor invisible
Las funciones ejecutivas son procesos que permiten organizar, planificar, inhibir impulsos, flexibilizar, resolver problemas y completar tareas.
En muchos autistas, este es uno de los mayores desafíos diarios.
Cómo se ve en la vida cotidiana:
- Les cuesta iniciar tareas aunque quieran hacerlas.
- Dificultad para cambiar de actividad o aceptar cambios inesperados.
- Perder objetos, olvidar pasos, no saber por dónde empezar.
- Impulsividad o comentarios sin filtro porque cuesta inhibir la respuesta inmediata.
- Rigidez cognitiva: una sola forma “correcta” de hacer las cosas.
- Sobrecarga mental en entornos caóticos o con demasiadas instrucciones.
- Necesidad de apoyo visual, estructuración externa y rutinas claras.
No es pereza ni falta de límites: es la arquitectura interna del cerebro trabajando de forma distinta.
Cada niño y adolescente autista tiene un perfil único.
El diagnóstico explica, pero analizar la vida cotidiana revela.
Acompañar no es cambiar quiénes son, sino ajustar el entorno, respetar sus necesidades y ofrecer apoyos que realmente funcionen.
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Atte: Lcda. Jehiveh Mendoza
Psicóloga. Mujer autista y TDAH
